1. EL TEXTO
Jn es el evangelio que goza de la atestación
manuscrita más antigua. Esos manuscritos pueden apoyarse en papiros de los
siglos II y III.
P52: Pequeño fragmento escrito por ambas caras.
Datado en la primera mitad del siglo II, prueba que Jn ya era conocido en
Egipto.
Para reconstruir la historia son más decisivos
el P 75, Bodmer XV y el P66. Fechados en torno al final del siglo II.
Ambos testimonian ya la titulación tradicional
Euaggelion Kata Iwannhn, lo que parece indicar
que la atribución a Juan era ya usual en Egipto.
2. ACEPTACIÓN ECLESIAL: RESEÑA HISTÓRICA
Desde los inicios mismos del cristianismo, Jn
ha sido el evangelio más controvertido.
Cuestión juánica: se centra en negarle al
apóstol Juan la paternidad literaria del evangelio.
Jn tuvo sus primeros detractores tan pronto fue
conocido y, curiosamente, al inicio fueron herejes sus más acérrimos
partidarios.
Desde principios del siglo III hasta el s. XIX
ha dominado la opinión que atribuía la paternidad del cuarto evangelio al
apóstol Juan, el hijo del Zebedeo, discípulo preferido del Señor y testigo
ocular de cuanto escribiría.
2.1 Período precrítico
Ireneo de
Lyon (140-202)
Obispo y portavoz de las iglesias de la Galias. “Después de ellos Juan, el
discípulo del Señor, que se había recostado sobre su pecho, escribió el
evangelio, durante su residencia en Éfeso de Asia”.
Clemente
de Alejandría.
Afirma en Hypotyposen, que “Juan habría escrito el cuarto evangelio
motivado por sus discípulos, con la intensión de componer un evangelio espiritual;
ya que los anteriores solo han expuesto lo corporal”.
Gracias a Ireneo, quien descubrió la
importancia del cuarto evangelio en contra de la lucha contra el gnosticismo,
que Jn entró definitivamente en la lista canónica de la comunidad cristiana.
Sin embargo ya era citado en varios espacios y
por distintos autores. Fue citado por padres y herejes a partir de los primeros
decenios del siglo II.
Taciano colocó este evangelio al mismo nivel
que los tres sinópticos.
Teofilo de Antioquía, a finales del siglo II,
apoya su teoría sobre el Logos en las escrituras y en todos los hombres
inspirados, entre ellos Juan.
Ireneo se apoyaba en Jn para defender la
humanidad y divinidad del Verbo.
Por lo que podemos afirmar que el cuarto
evangelio ha sido siempre un controvertido libro de éxito.
En el siglo III la catequesis bautismal de la
liturgia romana se apoyó en él y su prólogo ejerció una notable influencia en
la formulación de la fe cristológica antes y después de Nicea.
Orígenes (185-254) redactó un extenso
comentario para combatir la interpretación gnóstica de Heracleo.
En el medioevo Santo Tomás tendrá en gran
estima el cuarto evangelio.
La reforma no cuestionará la estima por el
cuarto evangelio.
2.2 La cuestión juánica
En el s XVIII aparece ya la tendencia crítica,
los primeros racionalistas no empeñaran la reverencia con que Jn era acogido en
la Iglesia.
Se hace pública la insatisfacción ante la postura
armonizadora que la tradición eclesial defendía.
La cuestión juánica nace cuando, advertida la
singularidad de Jn, se pone en discusión su atribución al apóstol.
1892 se escribe que el cuarto evangelio es
signo de contradicción.
El primer autor moderno que cuestionó la
autenticidad de Jn fue E. Evason en 1792, atribuyó el evangelio a un escritor
neoplatónico del siglo II. Toma las palabras de Bretschneider, quien había
expresado dudas sobre la apostolicidad de Jn en 1820.
A pesar de la defensa casi unánime que suscitó
tal ataque, no tardó mucho tiempo en que se volviera a plantear la cuestión. D.
F. Strauss (1808-1874) mostró en su vida de Jesús cómo Jn, en comparación con
los sinópticos, aparecía como un momento más desarrollado en el proceso de
mitificación de la figura de Jesús, por lo que su testimonio no era fidedigno.
Strauss plantea la disyuntiva: “Juan o los sinópticos”.
Una nueva esperanza se abrió con el estudio
comparado de las religiones, a inicios del s. XX. Se descubrió así un camino de
posible explicación de la originalidad manifiesta de este evangelio.
La comparación con los nuevos textos religiosos
de sectas contemporáneas al cristianismo juánico sostuvo dependencias o
influencias que aclararían el origen y las peculiaridades del cuarto evangelio.
Hoy domina la idea de que la originalidad del
cuarto evangelio encuentra explicación en la original comunidad que lo creó.
R. Bultmann (1884-1976). Inicia la etapa
contemporánea de la investigación del cuarto evangelio en 1925. Publica el
comentario Das Evangelium des Johannes, una de las obras exegéticas más
importantes del siglo. Puede considerarse el intento más elaborado compacto por
resolver la cuestión juánica.
Lo característico de su obra es la
interpretación del kerigma juánico.
En el origen de Jn estaría la figura de un
evangelista, probablemente un gnóstico convertido, que elaboraría su escrito a
partir de tres fuentes:
·
una
colección de milagros, diversa de las presentes en la tradición sinóptica;
·
una
serie de discursos, de factura poética y contenido gnóstico y
·
un
relato de la pasión diverso al relato sinóptico, pero análogo.
Existe también un redactor eclesiástico que
armonizaría el testimonio sinóptico y expurgaría las concepciones gnósticas,
añadiendo aspectos teológicos.
Promueve el arraigo del cuarto evangelio en el
mundo gnóstico: Descubrimiento de los textos de Nag Hammadi[1].
E. Käsemann (1906-1998) considera
el cuarto evangelio como docetismo ingenuo y su comunidad, secta gnostizante.
L. Schottroff.
Extrae de los textos gnósticos (en especial del apocriphon de Juan[2]) su visión del mundo y lo
compara con el cuarto evangelio. Jn sería el primer sistema conocido de una
gnosis que se ha adaptado a la tradición cristiana.
E. C. Hoskyns (1884-1937) realiza un
comentario al evangelio de Jn publicado en 1947. El evangelista que conocía los
sinópticos, no los utilizó; escribió su obra en una parte de Siria, se dirigía
a personas con suficiente información sobre la vida de Jesús, tratando de
mostrarles el sentido que está presente en la historia que va más allá de los
hechos.
J. M. Robinson (1924) La nueva situación de la
investigación juánica durante los años 50s:
a)
Parece
improbable la dependencia directa de Jn de los sinópticos; juan tuvo sus
propias fuentes.
b)
Su
valor histórico, se admiten tradiciones tan cercanas a los hechos narrados como
las que supone a la base del relato sinóptico.
c)
Originalidad
del pensamiento juánico.
d)
Origen
apostólico.
R. Schnackenburg. Combina análisis
literario y explicación teológica con una información enciclopédica, acepta
fuentes para el prólogo, los relatos de los signos y la narración de la pasión.
[1] Los
Manuscritos de Nag Hammadi o Biblioteca de Nag Hammadi (también conocidos como
los Evangelios Gnósticos) son una colección de textos, en su mayor parte
adscritos al Cristianismo Gnóstico Primitivo, descubiertos cerca de la
localidad de Nag Hammadi, en el Alto Egipto, en 1945.
[2] El
Libro Secreto de Juan (Evangelio Apócrifo de Juan)1 es un texto de enseñanzas
gnósticas del siglo II, al cual se le ha dado un contexto cristiano. Describe
una aparición de Jesús de Nazareth en la cual le da información privada al
apóstol Juan luego de que Cristo ascendiera al cielo.

