jueves, 7 de abril de 2016

3. EN TORNO AL GÉNERO LITERIARIO

La originalidad del cuarto evangelio salta a la vista, una vez que se le compara con la tradición sinóptica.

Es el único evangelio escrito en el que no aparecen ni una sola vez las tres palabras técnicas: evangelio, predicar, conversión (palabras propias del género evangelio).

El cuarto evangelio no tomo ni una sola perícopa de los sinópticos.

También encontramos divergencias en el ámbito geográfico y temporal: los sinópticos centran la actividad de Jesús en Galilea, Jesús en Jn actúa primordialmente en Judea.


Aunque no se ha puesto en duda su carácter evangélico, tendremos que revisar que cumple con los rasgos propios del género literario, para después compararlo con los sinópticos.

3.1 Un evangelio peculiar

El evangelio no es, en su origen, un fenómeno literario sino oral. Más tarde, la predicación evangélica necesitó ser puesta por escrito; nacida de la fe y con objeto de suscitar fe o sustentarla (surgen de la fe y para la fe). El evangelio no pretendió ser simple crónica de lo sucedido, sino testimonio de una común experiencia de fe.

Aunque en Jn dominan más claramente los elementos kerigmáticos, se mantiene, con todo, inalterado el esquema cronológico de la predicación cristiana.


La actividad pública de Jesús está resumida en el binomio palabra/signo. Jn ve en estos dos elementos más unidos de cuanto hicieran los sinópticos; y no con menor realismo: sus signos son siempre acciones concretas, ligadas a la fe.

En el evangelio de Juan podemos distinguir una madurez en la fe de los destinatarios. En el cuarto evangelio Jesús adopta un lenguaje solemne, plagado de conceptos abstractos.


Juan posee una sólida tradición, a veces tan antigua como la que supone estar tras los sinópticos; otras veces, su relato tiene formación histórica segura. “Juan es Evangelio desde el punto de vista género literario”.

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