3. EN TORNO AL GÉNERO LITERIARIO
La originalidad del cuarto
evangelio salta a la vista, una vez que se le compara con la tradición
sinóptica.
Es el único evangelio escrito
en el que no aparecen ni una sola vez las tres palabras técnicas: evangelio, predicar,
conversión (palabras propias del género evangelio).
El cuarto evangelio no tomo ni
una sola perícopa de los sinópticos.
También encontramos
divergencias en el ámbito geográfico y temporal: los sinópticos centran la
actividad de Jesús en Galilea, Jesús en Jn actúa primordialmente en Judea.
Aunque no se ha puesto en duda
su carácter evangélico, tendremos que revisar que cumple con los rasgos propios
del género literario, para después compararlo con los sinópticos.
3.1 Un evangelio peculiar
El evangelio no es, en su
origen, un fenómeno literario sino oral. Más tarde, la predicación evangélica
necesitó ser puesta por escrito; nacida de la fe y con objeto de suscitar fe o
sustentarla (surgen de la fe y para la fe). El evangelio no pretendió ser simple
crónica de lo sucedido, sino testimonio de una común experiencia de fe.
Aunque en Jn dominan más
claramente los elementos kerigmáticos, se mantiene, con todo, inalterado el
esquema cronológico de la predicación cristiana.
La actividad pública de Jesús
está resumida en el binomio palabra/signo. Jn ve en estos dos elementos más
unidos de cuanto hicieran los sinópticos; y no con menor realismo: sus signos
son siempre acciones concretas, ligadas a la fe.
En el evangelio de Juan
podemos distinguir una madurez en la fe de los destinatarios. En el cuarto
evangelio Jesús adopta un lenguaje solemne, plagado de conceptos abstractos.
Juan posee una sólida
tradición, a veces tan antigua como la que supone estar tras los sinópticos;
otras veces, su relato tiene formación histórica segura. “Juan es Evangelio
desde el punto de vista género literario”.


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